Y creo que eso era lo que sentía Joe Arroyo con la música. Era todo y nada, el principio y el final, lo ancho y lo angosto... la música lo era todo para él. Creo que por sus venas no había sangre sino notas musicales y eso era lo que verdaderamente impulsaba el pum pum de su corazón y no importa que el mismo se detuviera el 26 de Julio de 2011 en un hospital de Barranquilla porque sus Joeson seguirá vigente hasta el final de los tiempo, animando nuestras fiestas, alegrando nuestras tardes e iluminando nuestras vidas con su sabrosura.
En el cielo ya se armó la fiesta. Gracias Joe!

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